“Los
obstáculos deberían considerarse desafíos que impulsan a la
acción, a la porfía. La actitud creadora del hombre es
indispensable para que el mundo alcance su orden”.
La finitud del hombre, su historicidad, su pequeñez, su
condición de inacabamiento lo convierte en una hoja al viento,
pero si permanece unido al tallo es un brote nuevo que nace de
su yema.
Somos como el JUNCO comúnmente tomado como símbolo de
fragilidad, pero también de flexibilidad y resistencia. Según
los orientales nace de las aguas primordiales, por lo tanto está
dotado de poderes purificadores y protectores, es como volver a
la fuente y emerger erguidosy preparados para soportar vendavales y resurgir.